College Spanish Syllabus

julio 20, 2007

Éste es el programa de curso que usé con mis estudiantes. Ojalá que le sirva de algo, especialmente a los que enseñan la clase por primera vez.

College Spanish Syllabus 2005-06

Pueden dejarme sus comentarios, criticas o sugerencias en la sección para comentarios. Del mismo modo, pueden dejarme sus preguntas o inquietudes, las contestaré lo más rápido posible.

A la hora de presentar una nueva película o lectura hay que preparar a los alumnos para que puedan recibirla, disfrutarla y aprovecharla. A continuación les dejo una lista de algunas de las actividades que a mi me funcionan muy bien. Luego subiré algunos ejemplos de las actividades que describo.

  • Web-Quests - les doy una tarea para la cual deben visitar mi página, y hacer clic en los vínculos que contiene el ejercicio que yo he preparado de antemanos. En esos vínculos está toda la información que ellos necesitan para poder hacer la tarea. Esta es un recurso excelente porque los mantiene enfocados en lo que yo quiero que lean, y no se me pierden navegando en el mar de información que hay en la Red. Además pueden encontrar sin problemas lo que yo quiero que me averigüen.
  • Anécdotas- hago una lista de oraciones acerca de la película. Los estudiantes tienen que decir si lo han hecho alguna vez; comparten sus anécdotas oralmente o por escrito -mayormente oralmente.
  • Adivinanzas visuales -Traigo tantos objectos como yo pueda que tengan que ver con la película. Ellos deben adivinar de que trata la película basándose en los objetos. Divido la clase en grupos y el grupo que más se acerque a la historia gana. Les doy estampillas que luego cambian por uno o dos puntos en un examen.
  • “Si yo fuera tú…” -jugamos “Si yo fuera tú..” Mando un estudiante fuera de la clase en lo que yo les describo una escena a los estudiantes. El propósito del juego es que el estudiante que se quedó afuera , y por lo tanto no conoce la historia, pueda adivinar de que se trata basándose en las claves de sus compañeros. Al final el estudiante que no estuvo presente puede reconstruir la historia. ¡Es divertido!
  • Canciones -Les pongo una canción que se relacione con la película de algún modo. Elimino algunas palabras de la canción y ellos las completan al escucharla. A veces también, solo los pongo a escucharla, y les doy preguntas por escrito acerca de la canción. El tipo de pregunta varía de acuerdo al nivel de competencia de los alumnos. Por ejemplo, una canción que siempre uso para introducir La historia oficial” es “Desapariciones” de Maná.
  • Pinturas -Uso una pintura que sea alusiva a algún aspecto de la película o a la lectura, y a partir de ella introduzco la lección.
  • Detectives -copio fotos o dibujos en una hoja de trabajo y cada estudiante debe dar su veredicto, y defender su postura basándose en la evidencia. Puede ser oral o escrito.

Espero que los ayude en algo. Me gustaría saber su opinión de las actividades y los resultados de estas si se animan a tratar alguna. Si algo no les queda claro, pueden hacerme preguntas en la sección de comentarios. Al final de la entrada.

Este es un filme de José Luis Cuerda, y está basado en una obra de Manuel Rivas. Es uno de mis filmes favoritos, y a los estudiantes les encanta. Cuerda hace una adaptación impecable de la obra de Rivas; para crear su guión entretejió varios cuentos de la colección ¿Qué me quieres, amor? de Manuel Rivas. El trabajo de Cuerda es excepcional, va entretejiendo varias historias de la obra original, estableciendo relaciones y conexiones entre los personajes que no existen en la obra original. La historia está en ambientada al final de la Segunda República, y en los albores de la Guerra Civil Española.

Aquí les dejo un análisis de “La lengua de las mariposas” que uso en mis clases. La información está organizada de acuerdo a lo que yo quería resaltar en el filme. Las imágenes, y gran parte del contenido de la presentación provienen de Cinergía Movie File; éste era un sitio de Internet, que servía como un gran recurso para estudiantes y profesores; no sé que ha pasado ya que últimamente no está disponible. Espero que vuelva porque era un recurso insustituible para el análisis de películas.

Alguna vez leí que la respuesta no importa que lo importante es la pregunta; me parecen sabias estas palabras y llenas de significado. Lo que importa es el proceso mental que se inicia a través de una pregunta, sin importar si el estudiante acierta o no. Por esta razón, hacer preguntas pertinentes es una necesidad a la que debemos atender todos los educadores. Reconozco, que no es fácil dominar el arte de hacer preguntas, sin embargo, debemos hacer un esfuerzo consciente por lograrlo.

Todos alguna vez hemos caído en la trampa de hacer preguntas fútiles, y ni siquiera nos enteramos, porque andamos muy ocupados haciendo nuestro trabajo como robots y pocas veces reflexionamos sobre lo que hacemos.

Los profesores no somos los únicos culpables, los que escriben libros de texto, tristemente incurren en el mismo error. A veces me encuentro con ejercicios, y exámenes impresos en libros de textos cuyas preguntas rayan en lo ridículo. La ridiculez no tiene que ver sólo con el grado de dificultad , sino también con lo poco relevantes al proceso de aprendizaje.

Propongo que a la hora de crear ejercicios y exámenes tengamos presentes los siguientes recomendaciones, que aunque parezcan obvias no lo son para algunos educadores:

  • Evitemos hacer preguntas cuyas respuesta se encuentren en la próxima pregunta o en el primer renglón de una lectura.
  • Si queremos saber si los estudiantes entendieron una lectura, hagamos pregunta pertinentes para la comprensión de la lectura. Suelo encontrar preguntas que más que comprensión prueban conocimiento del vocabulario.
  • Si queremos saber si los estudiante saben conjugar, hagámosle preguntas que tengan que ver con la conjugación de verbos. No les pidamos que traduzcan el verbo, y que luego lo conjuguen porque si no saben el significado del verbo, no puede demostrar que saben conjugar.
  • Si queremos saber si los estudiantes entendieron una selección auditiva, démosle preguntas de selección múltiples con las posibles respuestas impresas; o la otra alternativa es hacerles preguntas en la que pueden demostrar que entendieron el tema. No le pidamos que recuerden un detalle insignificante que se mencionó por medio segundo en una selección de siete u ocho minutos.
  • Si queremos saber si el estudiante puede desenvolverse en una situación oral simulada, asegurémonos de que la comunicación sea el principal objetivo de la evaluación, la gramática, siempre y cuando no interfiera con la comunicación, debe pasar a un segundo plano.

Una de las unidades que hago con mis clases es “Los Estados Unidos un país multicultural.” A través de la lección exploramos algunas de las contribuciones de los inmigrantes a los Estados Unidos. A partir de esa premisa, el foco de la unidad se centra en la experiencia de los hispanos en los Estados Unidos. Para lograr que los estudiantes se sientan identificado con lo que debatimos en clase, les asigno un proyecto que tiene que ver con su propia experiencia y la de su familia. El título del proyecto es “Yo soy _______.” El título del proyecto proviene del poema “Yo soy Joaquín,” de Rodolfo “Corky” González, el cual leemos en clase. Este poema trata sobre la experiencia cultural y social de un Chicano y sus padres mexicanos. Aunque el proyecto no es un poema, trato de que los estudiantes exploren algunas de las preocupaciones del poeta. Aquí les adjunto el proyecto, “Yo soy____” y la rúbrica para calificarlo. Este es uno de los proyectos que mis estudiantes más disfrutan, y por consiguiente hacen un trabajo excepcional.

A la hora de calificar, los profesores solemos centrar nuestra atención en lo que los estudiantes no hacen en vez de lo que hacen. Es decir, se nos  hace más fácil ver las limitaciones que los aciertos. Pero cabe preguntarse, ¿es ésta la mejor estrategia? A mí me parece que no lo es. Creo que tiene más sentido centrarnos en lo que el estudiante pudo aportar de acuerdo a su habilidad. Es bueno recordar que no todos tienen el mismo nivel académico, por lo tanto conviene evaluarlos como lo que son, individuos.

Una buena opción para evitar caer en esta práctica es utilizar rúbricas. Las rúbricas nos obligan a evaluar el trabajo del estudiante basándonos en lo que han aportado, y no en lo que dejaron de hacer. Por lo tanto, el estudiante obtendrá una nota de acuerdo a qué tan de cerca haya seguido los requisitos preestablecidos en la rúbricas, y cuánto esfuerzo demuestra su trabajo.

Muchos profesores no usan rúbricas porque piensan que los estudiantes suelen sacar mejores notas cuando se las usa. Yo no estoy de acuerdo. Creo que las rúbricas son un sistema más justo, y por tanto vale la pena utilizarlas, en el que cada estudiante es recompensado por el empeño que puso a la hora de preparar su asignación. Nos ayudan a centrarnos hicieron, y no en lo que dejaron de hacer, y le da un poco más de objetividad a la evaluación.

Haga clic aquí para ver una base de los mejores sitios en la Red para crear o encontrar rúbricas para diferentes disciplinas.

Las primeras preguntas que debemos hacernos los educadores al empezar a planear nuestras unidades temáticas son ¿qué queremos que los estudiantes aprendan, y cómo van a demostrar que lo han aprendido? Es decir establecer el propósito por el cual enseñamos esto o aquello. Hay que evitar el preparar lecciones tras lecciones sin ningún objetivo concreto, sólo porque lo manda el plan de estudios. Además, es bueno considerar la utilidad del material tratado en clase, ¿para qué les sirve a nuestros estudiantes?

Es un verdadero reto establecer conexiones tangibles entre lo que aprenden los niños en el colegio y su realidad cuando salen de éste. Todos alguna vez nos hemos preguntado ¿para qué tengo que aprender esto, si nunca lo voy a utilizar? Nuestros estudiantes se plantean lo mismo, mucho más frecuente de lo que nos gustaría admitir. Sin embargo, no se trata de que todo lo que enseñamos en el colegio tenga un propósito utilitario, no, para nada. Se trata de que el niño pueda establecer conexiones y relacionarse con el material siempre y cuando sea posible; hay que recordar que los niños nos ven como extraterrestres de por sí, entonces hagámosle el trabajo más difícil. No nos encumbremos en un pedestal inalcansable, ni dictemos lecciones simplemente porque sí. Por lo menos tratemos de que el niño pueda identificarse con el material a un nivel mínimo. Se trata de establecer puentes entre el salón de clases y la vida real -siempre y cuando la lección lo permita.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.